Seguro te pasó: comprás el mismo talle de siempre, llega a casa, te lo probás… y te queda distinto. Ni mejor ni peor que el anterior, distinto. Y ahí arranca la duda eterna: ¿engordé, adelgacé, o el talle está mal puesto?
La verdad es más simple y más tranquilizadora. El talle no es un número fijo que llevás puesto para siempre. Es una referencia, y como toda referencia, depende del corte, de la tela y de cómo está hecha cada prenda. Antes de revisar tu cuerpo, vale la pena revisar cómo estás midiendo. Te contamos cómo se hace bien, en casa, con una cinta métrica.
Cómo tomarte las medidas en casa
Necesitás una cinta métrica de costura (esas blandas, de tela) y, si tenés, un corpiño sin push-up para medir más parejo.
Para el corpiño, son dos medidas:
- El contorno de la espalda. Pasá la cinta justo por debajo del busto, bien horizontal y pegada al cuerpo, sin apretar de más. Ese número te da el talle de banda (85, 90, 95…).
- El contorno del busto. Pasá la cinta por la parte más prominente, con los brazos relajados. La diferencia entre esta medida y la anterior te define la copa.
Para la bombacha, alcanza con el contorno de cadera: la parte más ancha, de nuevo con la cinta horizontal y sin tironear.
Tambien podes medir el tiro (alto) de tu bombacha preferida para saber tu ideal al momento de comprar.
Un detalle que cambia todo: medite a la tarde o noche, no recién levantada. El cuerpo varía durante el día y conviene tomar la medida en un momento “promedio”.
Por qué un mismo talle calza distinto
Acá está la parte que casi nadie te explica. Dos prendas del mismo talle pueden quedarte diferente por motivos que no tienen nada que ver con vos:
- El corte. Un triángulo, un soft con aro y un corpiño con push up no sostienen igual aunque digan el mismo número.
- La tela. El algodón cede distinto que el encaje o la microfibra. Una tela con más elastano “perdona” más; una más estructurada marca más la diferencia.
- El uso. Un corpiño nuevo siempre queda un poco más firme. Con los lavados, los elásticos van cediendo y se acomodan a tu cuerpo.
Por eso, más que casarte con un número, conviene mirar cómo te queda puesto.
Señales de que estás usando el talle equivocado
Tu cuerpo te avisa antes de que lo notes en el espejo. Prestá atención a esto:
- Si el corpiño se eleva en la espalda significa que el contorno es demasiado grande y no ofrece el soporte adecuado. Cuando la banda baila, el peso del busto vence la estructura, provocando que la parte trasera suba y que los tirantes se claven para compensar la falta de ajuste.
- Te quedan marcas en la piel al final del día (en la espalda, en los hombros, debajo del busto). La banda o los breteles están apretando de más.
- La copa se levanta o queda hueca. Si se separa del cuerpo, la copa es grande; si el busto se desborda, es chica.
- Los breteles se caen todo el tiempo o, al revés, te dejan surco. Casi siempre es la banda la que tiene que sostener, no los breteles.
- El aro te molesta. Un aro bien puesto se apoya sobre la costilla, no sobre el busto.
Si te reconocés en alguna probablemente sea hora de revisar el talle.
Cómo leer la tabla de talles de White sin equivocarte
En nuestra web vas a encontrar diferentes tablas de talles de acuerdo al producto que estes visualizando, eso se debe a que contamos con una amplia cartera de modelos y marcas. Buscá tu contorno de espalda y tu contorno de busto, cruzalos, y vas a tener tu talle de partida. Si quedás justo en el límite entre dos, elegí según cómo te guste sentir la prenda: más al cuerpo, bajá medio talle de banda; más holgada, subilo.
Y si te queda la duda, escribinos: preferimos ayudarte a elegir bien antes de comprar y no que tengas que cambiarlo después.
